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Verdeazulado.

 




¿Puede el hombre ser él, sin sus recuerdos?; ¿El tiempo tiene un romance con el olvido ?; El ego y las inseguridades, ¿no batallarán más?; La tristeza que me agobia, ¿Dónde termina en el inconsciente sórdido?, en fin, volví de la enfermedad o de la disociación diagnosticada.

No quiero que todo tenga sentido, y ahora menos; aunque pasmado vago por los pasillos del hospital, buscando la salida que lleva al consiente estado de lucidez donde la realidad, el tiempo y la vida no sean un intento fallido. 

Colapsaré y el miedo a la muerte se olvidará, Seré inalterable y mirare asombrado la cotidianidad, como quien encuentra de frente, el fervoroso axioma de vivir. Paliativo ser intransigente de la realidad, busco torturarme con la irónica remembranza de los pensamientos, hechos, situaciones, momentos y hasta sentimientos perdidos. 

El poder terapéutico de la auto consolación hiere mi mente y no permite la sedación completa de la locomoción desordenada de la novedad, bucles descendentes que perjudican la verdad y la veracidad de mi palabra. Como puedo saber si estoy loco o cuerdo, si reciclo rememoraciones en el afán de explicar la presencia de este cuerpo que roba espacio y está atado a la gravedad. 

No puedo explicar más, el gusano intrépido en mi cerebro removió la existencia incongruente y recode que el alzhéimer, a veces es así.  

 

Jorge Duarte ° 

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Distancia

¿Qué distancia es correcta, para estar en sus ojos y perderme? ¿Qué distancia es correcta, para fugarse de la calidez de sus abrazos? ¿Qué distancia es correcta, para alcanzar el límite de lo ilógico de su amar? ¿Qué distancia es correcta, para que mengüe la taquicardia por su presencia? ¿Qué distancia es correcta, para conciliar el sueño en medio de la agitada noche? ¿Qué distancia es correcta, para reescribir versos funestos de idealismo? ¿Qué distancia es correcta, para palpar su esencia y poder despreciar? ¿Qué distancia es correcta, para evitar lo involuntario de mis emociones? ¿Qué distancia es correcta, para verte y reconocer que vienes? No creo que exista la distancia correcta para todo esto. He intentado alejarme y acercarme, pero me encuentro en el mismo punto. Jorge Duarte.

Contéstame una pregunta

  Contéstame una pregunta:   ¿Por qué nos gusta bailar con el diablo?   —El porqué es complejo, ¡no es bueno bailando!, pero lo que te susurra al oído te absorta, te consume y te impela a un algo. Una cierta vez en la vida, nos deleita el sabor de lo malo, o la curiosidad por lo malo.   ¿Cómo nos damos cuenta de eso?   La sangre se hace espesa, se retuerce la bilis y un fuego sagaz, astuto, perspicaz, agudo y en ciertos momentos hiriente, viaja por las venas. Te inunda la conciencia y es entonces donde te tiende la mano y te invita a la pista, pero, sentado a tu lado, está dios.   Dios, ¿ qué tiene que ver?   Creer en el diablo inherentemente te hace creer en dios o viceversa, pero no nos desviemos; aquí nace una situación y es: cuando mueren dios y el diablo. Quedas arrojado al mundo y debes tomar la decisión: bailas o te quedas sentado. Por eso dios creó el libre albedrío para poder juzgarte, suponiendo que exista.    Jorge Duart...

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