No quiero que todo tenga sentido, y ahora menos; aunque pasmado vago por los pasillos del hospital, buscando la salida que lleva al consiente estado de lucidez donde la realidad, el tiempo y la vida no sean un intento fallido.
Colapsaré y el miedo a la muerte se olvidará, Seré inalterable y mirare asombrado la cotidianidad, como quien encuentra de frente, el fervoroso axioma de vivir. Paliativo ser intransigente de la realidad, busco torturarme con la irónica remembranza de los pensamientos, hechos, situaciones, momentos y hasta sentimientos perdidos.
El poder terapéutico de la auto consolación hiere mi mente y no permite la sedación completa de la locomoción desordenada de la novedad, bucles descendentes que perjudican la verdad y la veracidad de mi palabra. Como puedo saber si estoy loco o cuerdo, si reciclo rememoraciones en el afán de explicar la presencia de este cuerpo que roba espacio y está atado a la gravedad.
No puedo explicar más, el gusano intrépido en mi cerebro removió la existencia incongruente y recode que el alzhéimer, a veces es así.
Jorge Duarte °

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