La enfermedad me escupió en esta cama, aquí se me apago la sonrisa, se murieron mis sueños, se derribaron los castillos de ilusiones y el tiempo no es revulsivo. Son eternas las horas de dolor en medio de la quimio terapia, las venas a reventar de morfina, el cáncer, el olor a muerte del hospital, la comida insípida y la exasperante convivencia consigo mismo.
Deseo morirme, pero los dogmas conservadores de mi familia atan su fe a mi sufrimiento como un ancla en nombre de dios, no es tan complicado liberar un cuerpo del dolor y un alma de la depresión, cuando no hay retorno ni mejoría, por el contrario; el mieloma roza con mi desesperación y aumenta mi inquina por la vida.
Ven abre mis venas e inyéctame la libertad, sácame de esta prisión repugnante y déjenme partir a donde tenga que llegar. Por favor “no me salven”.
Jorge Duarte
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