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Estúpido Dogma







La enfermedad me escupió en esta cama, aquí se me apago la sonrisa, se murieron mis sueños, se derribaron los castillos de ilusiones y el tiempo no es revulsivo.  Son eternas las horas de dolor en medio de la quimio terapia, las venas a reventar de morfina, el cáncer, el olor a muerte del hospital, la comida insípida y la exasperante convivencia consigo mismo. 

Deseo morirme, pero los dogmas conservadores de mi familia atan su fe a mi sufrimiento como un ancla en nombre de dios, no es tan complicado liberar un cuerpo del dolor y un alma de la depresión, cuando no hay retorno ni mejoría, por el contrario; el mieloma roza con mi desesperación y aumenta mi inquina por la vida. 

Ven abre mis venas e inyéctame la libertad, sácame de esta prisión repugnante y déjenme partir a donde tenga que llegar. Por favor “no me salven”.


Jorge Duarte


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Distancia

¿Qué distancia es correcta, para estar en sus ojos y perderme? ¿Qué distancia es correcta, para fugarse de la calidez de sus abrazos? ¿Qué distancia es correcta, para alcanzar el límite de lo ilógico de su amar? ¿Qué distancia es correcta, para que mengüe la taquicardia por su presencia? ¿Qué distancia es correcta, para conciliar el sueño en medio de la agitada noche? ¿Qué distancia es correcta, para reescribir versos funestos de idealismo? ¿Qué distancia es correcta, para palpar su esencia y poder despreciar? ¿Qué distancia es correcta, para evitar lo involuntario de mis emociones? ¿Qué distancia es correcta, para verte y reconocer que vienes? No creo que exista la distancia correcta para todo esto. He intentado alejarme y acercarme, pero me encuentro en el mismo punto. Jorge Duarte.

Contéstame una pregunta

  Contéstame una pregunta:   ¿Por qué nos gusta bailar con el diablo?   —El porqué es complejo, ¡no es bueno bailando!, pero lo que te susurra al oído te absorta, te consume y te impela a un algo. Una cierta vez en la vida, nos deleita el sabor de lo malo, o la curiosidad por lo malo.   ¿Cómo nos damos cuenta de eso?   La sangre se hace espesa, se retuerce la bilis y un fuego sagaz, astuto, perspicaz, agudo y en ciertos momentos hiriente, viaja por las venas. Te inunda la conciencia y es entonces donde te tiende la mano y te invita a la pista, pero, sentado a tu lado, está dios.   Dios, ¿ qué tiene que ver?   Creer en el diablo inherentemente te hace creer en dios o viceversa, pero no nos desviemos; aquí nace una situación y es: cuando mueren dios y el diablo. Quedas arrojado al mundo y debes tomar la decisión: bailas o te quedas sentado. Por eso dios creó el libre albedrío para poder juzgarte, suponiendo que exista.    Jorge Duart...

Venid

Venid hasta acá.  Mírame con ojos luminosos color amor. Venid hasta acá.  Abrázame con la esperanza y calidez de tu alma. Venid hasta acá.  Bésame y humedece mi seco corazón. Venid hasta acá.  Frota tu piel con el tacto receptivo de mis emociones. Pero, más importante aún,  Venid hasta acá. No en sueños, no en recuerdos. Venid del más allá y cúrame del duelo que me agobia. Jorge Duarte